Ecosistema

Un equipo de tres halconeros recorren las pistas con sus halcones para evitar la presencia de cualquier ave que pueda resultar peligrosa para la aviación.

Es imprescindible garantizar la seguridad de las operaciones aeronáuticas en cuanto a la presencia de aves se refiere, ya que podrían producir daños en las aeronaves al ser absorbidas por sus turbinas.

La solución adoptada por el aeropuerto de Palma de Mallorca como medida de control de la avifauna en todo el recinto ha sido la cetrería, método que hasta ahora se ha mostrado más eficaz y presenta menores repercusiones medioambientales. Desde principios del año 2000, el aeropuerto cuenta con un equipo de tres halconeros que, desde el amanecer al ocaso, recorren las pistas con sus halcones, por lo que se evita así la presencia de cualquier ave que pueda resultar peligrosa para la aviación.

Zona de humedal

El abandono de una zona de obras en el aeropuerto, hace veinte años, provocó la aparición espontánea de un humedal próximo a la cabecera 24L.

La ampliación del área de maniobras de la pista sur y el mantenimiento de las condiciones de seguridad de las operaciones aeronáuticas plantearon la necesidad de actuar sobre ese humedal pero de tal forma que el impacto sobre el ecosistema creado fuera el menor posible.

Para ello y con el asesoramiento de técnicos en la materia, se inició en 1997 un estudio que permitió definir el perfil de una nueva laguna que supusiera una alternativa para preservar dicho ecosistema.

Posteriormente, se han llevado a cabo los trabajos de excavación hasta alcanzar el nivel freático, con lo que se ha conseguido una zona de inundación permanente que supone el núcleo de la zona húmeda alternativa. Igualmente, se han realizado varios inóculos con agua procedente de la zona húmeda original para conseguir las mismas características que se encuentran en ésta. También se  ha realizado con éxito el traslado de varios ejemplares de Tamarix de gran porte, a la vez que se ha repoblado la zona con plantones de distintas especies.

Así mismo, se ha creado un corredor de vegetación que sirve de zona de alimentación a las aves asentadas en el humedal y que, en caso de movimientos de personas o vehículos en la zona, les ofrecería refugio, por lo que se evitaría así la huida en vuelo, con los posibles riesgos a la seguridad aeronáutica que pudieran suponer.

Una vez realizada esta experiencia inicial, se acometió la fase final del proyecto, que contó con la autorización de la Dirección General de Biodiversidad de la Conselleria de Medi Ambient. Actualmente, contamos con una nueva zona húmeda ya estabilizada que permite el anidamiento de distintas especies de aves.