Ecosistema

Desde siempre, la presencia de colonias de aves en las inmediaciones de las pistas ha supuesto un serio riesgo para la seguridad del tráfico aéreo. El choque de un pájaro con los aviones o la absorción involuntaria en los motores puede provocar incidentes peligrosos en las maniobras de aterrizaje y despegue. La colonia de aves del aeropuerto incluye el ánade real, la focha común, el zampullín chico, la urraca, el ratonero o el azor.

Para combatir esta amenaza de forma natural, el aeropuerto dispone de un servicio de control de fauna basado en las técnicas de la cetrería moderna. Más de sesenta halcones adiestrados se encargan diariamente de mantener el espacio aéreo de las pistas libre de aves. Los vuelos disuasorios de estas rapaces han reducido la nidificación de las especies más peligrosas para la aviación o las han desviado a zonas alejadas.

Entre los ecosistemas vegetales del aeropuerto, cabe destacar, por su extensión y complejidad, la zona de pinares situada entre el Campo de Vuelo y la laguna. Con una superficie aproximada de 90 ha, presenta un predominio de especies como pino piñonero (Pinus pinea), pino carrasco (Pinus halepensis) y arizónica (Cupressus arizonica). Cabe destacar otras especies como el majuelo, el árbol del amor, el madroño y el saúco. Los taludes de la pista 36L-18R han sido repoblados con diversas especies como la retama y con plantas aromáticas como el romero y la lavanda. Además de contribuir a mejorar la calidad del aire, la superficie arbolada sirve como barrera visual y acústica, protege el suelo de la erosión y ofrece cobijo a más de 180 clases de animales, como el galápago leproso, la liebre común, el conejo de monte, el zorro, el gato montés, el turón o la comadreja.

Por otro lado, tras las obras de ampliación del aeropuerto, se llevaron a cabo una serie de actuaciones de integración ambiental, revegetación de riberas, recreación de hábitats, y en general de todas las medidas contempladas en las condiciones quinta y novena de la DIA’01.

El pulmón verde del aeropuerto lo completan veinte hectáreas de zonas ajardinadas con una gran diversidad de especies (gingo, ciprés de agua, pino piñonero, cedro, olivo, álamo...) que rodean los terminales y las áreas urbanizadas. En los últimos años se ha impulsado la plantación de arbustos autóctonos como el enebro o la adelfa.