Medio ambiente

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Gestión medioambiental

El aeropuerto de Menorca, cumpliendo uno de los requisitos de la certificación EMAS, ha elaborado y pone a disposición de todo el público esta declaración Ambiental validada por AENOR. La presente declaración, correspondiente a 2014, pretende que las partes interesadas conozcan de una forma clara e inequívoca los impactos ambientales generados por la actividad aeroportuaria, así como las iniciativas de mejora que se desarrollan. De esta manera, el aeropuerto de Menorca, a través de esta iniciativa voluntaria, trata de informar de un modo trasparente y continuo de su comportamiento ambiental, creando un canal de diálogo abierto con todas las partes implicadas en su actividad.

El aeropuerto de Menorca, con un tráfico anual cercano a los tres millones de pasajeros tiene una larga tradición en cuanto al cuidado del medio ambiente y el respeto al entorno. En todas las actividades que se desarrollan en las instalaciones se presta especial atención a las posibles alteraciones o afecciones que se pudieran producir durante el transcurso de obras, operaciones aeronáuticas, así como en otras actividades desarrolladas en el recinto aeroportuario o en sus inmediaciones.

Prueba de ello es la implantación y certificación de sistemas de gestión reconocidos, como la ISO 14.001 e ISO 9001. El aeropuerto menorquín cuenta con estas certificaciones de gestión medioambiental y de calidad desde principios de los años 2000, siendo uno de los aeropuertos pionero en toda la red de Aena. El trabajo conjunto con compañías y empresas para el control y prevención, en aspectos tan importantes para el medio como el tratamiento y depuración de aguas, gestión de residuos, reducción de consumos y emisiones, preservación del entorno, etc., han estado siempre presentes en el desempeño diario de los profesionales del aeropuerto. En este sentido y en un entorno privilegiado como es la isla de Menorca, reconocida por la Unesco como Reserva de Biosfera desde 1993, el aeropuerto ha procurado siempre ir a la par con la sociedad, una sociedad motivada y concienciada por conservar y respetar lo más preciado que tiene este maravilloso rincón del mediterráneo: su entorno natural. Los visitantes, desde el primer momento, perciben la perfecta conjunción entre los valores naturales, el cuidado de las tradiciones y el paisaje, sin renunciar a las comodidades que la modernización ofrece.

Todo este esfuerzo se vio refrendado en 2012 con la obtención, otorgada por la Conselleria Balear de Medi Ambient i Territori, de la certificación EMAS III Reglamento Comunitario de Ecogestión y Ecoauditoria. Este sistema comunitario promueve la mejora del comportamiento ambiental entre las organizaciones europeas y esta verificado por la Asociación Española de Normalización y Certificación, AENOR. Como premio a todo este esfuerzo este año hemos tenido la enorme satisfacción de ser uno de los ganadores en la categoría de organizaciones públicas del prestigioso premio europeo EMAS AWARDS 2014 que concede la Comisión Europea desde el año 2005 y que este año se ha celebrado bajo el lema “La eco-innovación como un instrumento de apoyo a las mejoras ambientales”. En esta edición estaban nominadas a estos premios 29 organizaciones de 14 países europeos siendo el de Menorca el primer aeropuerto europeo en conseguirlo. Hasta la fecha en España únicamente otras tres organizaciones han obtenido este galardón con anterioridad.

El aeropuerto de Menorca es consciente de la importancia estratégica que tienen estas instalaciones aeroportuarias para el conjunto de la isla, puesto que el turismo es el principal motor de la actividad económica insular y el aeropuerto constituye la principal puerta de entrada de este sector. Por ello, seguimos en la búsqueda de la mejora continua, de la eficiencia, tratando de adaptarnos a las necesidades de los clientes y a sus inquietudes, entre las que se encuentra en lugar preferente, el respeto por el entorno.

Vegetación silvestre

Consciente de que en el interior de algunos aeropuertos se encuentran importantes valores naturales que han permanecido al margen de la acción del hombre, el aeropuerto de Menorca ha llevado a cabo, junto al Grup Ornitològic Balear (GOB), una catalogación de las plantas de su entorno, para poder conocer así las comunidades botánicas existentes en el recinto aeroportuario.

En el aeropuerto de Menorca encontramos los dos dominios de vegetación (comunidades vegetales que ocupan un paisaje en el que no ha intervenido el hombre) que existen en la isla: el del encinar balear (Cyclamini-Quercetum ilicis typicum) y el del acebuche menorquín (Prasio-Oleetum), que se desarrolla en las zonas donde el encinar no puede hacerlo. En los terrenos menos profundos y más rocosos, donde encinas y acebuches no pueden vivir, aparecen diferentes comunidades arbustivas y herbáceas (tréboles y gramíneas), con la destacada presencia de plantas bulbosas adaptadas a la fuerte sequía estival.

Antecedentes

En la década de los sesenta, antes de que se construyesen las instalaciones del aeropuerto, el territorio del recinto aeroportuario actual albergaba un área agrícola-ganadera. Todavía hoy se puede observar que la evolución de las tierras que no han sido intervenidas por razones de seguridad es semejante a la que sufren las zonas agrarias que dejan de gestionarse.

El antiguo territorio agrícola-ganadero está siendo paulatinamente colonizado por semillas de otras plantas que encuentran un sustrato favorable para su desarrollo. Las comunidades vegetales de los alrededores son las que tienen siempre más posibilidades de ocupar el territorio disponible. Así, los antiguos campos de cultivo son colonizados por especies que difícilmente podrían convivir con la gestión agraria.

Las especies arbustivas bajas constituyen un estadio previo que, en poco tiempo, irá seguido de la colonización de acebuches y lentiscos de mayor tamaño. En esta extensión silvestre, además de la dispersión de semillas provocada por los fenómenos meteorológicos o por los insectos, interviene la participación de determinada fauna especializada en la recogida de semillas, como el Lirón Careto, Elyomis quercinus, o las diferentes especies de ratones presentes en Menorca, que almacenan las semillas para sobrevivir en invierno y permiten la germinación de las restantes semillas que olvidan.

Vegetación actual

En la muestra que se ha realizado dentro del recinto aeroportuario menorquín se han identificado un total de 197 especies vegetales diferentes, sobre una superficie de unas 100 hectáreas, que están agrupadas en las siguientes comunidades o asociaciones vegetales: dentro de los bosques esclerófilos encontramos el encinar mediterráneo y el acebuche menorquín; y entre los matorrales y pastos antiguos se encuentran la garriga calcárea, la subalianza Hydochoerido-Brachypodietum phoenicoidis, la alianza Urtico-Smyrnietum olusatri, la alianza Echio-Galactition tomentosae, la alianza Centrantho-Parietarion judaicae, la alianza Resedo-Chrysanthemum coronarii y la alianza Trifolio-Cynodontetum.

Valoración ambiental de la vegetación existente

El mayor interés de este estudio sobre la vegetación del aeropuerto de Menorca radica en que éste se comporta como un laboratorio ambiental donde se puede observar la evolución natural que experimentan los diferentes dominios de vegetación, cuando se abandonan las prácticas agrarias.

Desde el punto de vista botánico se espera que los acebuches acaben ocupando la gran mayoría de las tierras abandonadas, a excepción de las zonas donde no haya suficiente cantidad de suelo fértil para sobrevivir en verano. En los lugares donde el acebuche no tiene suficiente tierra encontraremos la garriga de romero como comunidad culminal. En las zonas más secas que se encuentran sometidas a la acción de herbívoros, como el conejo o la tortuga, cabe suponer el dominio de los prados. Además, es muy posible que con una climatología no muy desfavorable se puedan extender poco a poco algunas de las interesantes manchas de encinar balear que quedan dentro del recinto.

Algunas especies mencionadas en este estudio medioambiental tienen especial interés pues constituyen valores naturales escasos o amenazados. En este aspecto, cabe destacar algunas orquídeas, que confieren a algunas áreas un interés botánico destacable.

Por otra parte, la evolución general de las zonas de vegetación no intervenida del aeropuerto de Menorca hacia un estado de colonización de especies silvestres ofrece sin duda cobijo a una fauna interesante. El hecho de constituir áreas que no tienen una presencia humana intensa ayuda a la instalación de determinadas especies que pueden convivir con la actividad aeroportuaria.

En este sentido y siempre bajo las oportunas medidas de seguridad, tanto para las operaciones aeronáuticas como para la propia fauna, cabe la posibilidad de usar parte de los terrenos como zona de reserva para algunas especies amenazadas, como por ejemplo la tortuga de tierra (Testudo hermanni).