Terminal de vuelos interinsulares

El aeropuerto de Lanzarote cuenta con un  nuevo terminal para atender el tráfico de pasajeros entre las islas del archipiélago canario. El nuevo edificio se ha proyectado sobre el antiguo terminal del aeropuerto, respetando y dando un uso muy especial al mural que César Manrique realizó en las antiguas instalaciones aeroportuarias.

Las obras de adaptación han dotado al aeropuerto de unas modernas instalaciones que permiten atender la demanda de un tráfico muy singular para el que las distancias se miden en minutos y no en kilómetros.

El origen y destino de los pasajeros, el tipo de aeronave que se utiliza y la duración de los vuelos hacen que el tráfico que se desarrolla en este terminal sea muy diferente al que se genera en otras. Esta singularidad se ha tenido especialmente en cuenta a la hora de concebir el nuevo espacio, dotado de especial dinamismo y agilidad. El pasajero puede rápidamente orientarse e identificar a primera vista todos los servicios puestos a su disposición.

Un terminal ágil y cómodo

El nuevo terminal no sólo ha buscando la agilidad y el dinamismo, sino también la comodidad del pasajero que debe realizar estancias más prolongadas y con esta finalidad se ha creado un espacio luminoso y agradable.

En el área de salidas, el pasajero accede al gran vestíbulo a través de las puertas de apertura automática y encuentra frente a él los despachos de venta de billetes y los mostradores de facturación. En la misma planta se sitúa el control de seguridad y la sala de embarque. De este modo, el pasajero encuentra dentro de un mismo conjunto todos los servicios que necesita para realizar el proceso de salida, haciendo posible que la facturación y el embarque se realicen en un corto recorrido y en un breve espacio de tiempo.

En el área de llegadas, el recorrido es igualmente lineal e intuitivo: una vez recogido el equipaje, el pasajero encuentra prácticamente frente a él las puertas de salida del edificio.

Asimismo el aspecto comercial se ha tratado desde el punto de vista funcional. El pasajero que disponga de tiempo antes de subir al avión podrá ver claramente desde los mostradores de facturación las áreas comerciales que se han ubicado estratégicamente en el edificio: a un lado las tiendas y, al otro, la cafetería y el área de descanso. Al salir del terminal, el pasajero tendrá las mismas facilidades para encontrar los servicios que necesita: las empresas de alquiler de coches se encuentran junto a las puertas de salida del área de recogida de equipajes y pueden atender al público que se encuentre dentro de la sala o fuera de ésta, en el vestíbulo de llegadas.

El servicio de información al público de Aena, denominado chaquetas verdes, está situado frente a las oficinas de alquiler de coches y junto a la puerta de acceso a la sala de recogida de equipajes.

Superficie de actuación en el edificio: 3.800 metros cuadrados

Tres puertas de embarque.

Seis mostradores de facturación preparados para equipajes especiales.

Servicios comerciales:

  • Cafetería
  • Área de tiendas
  • Alquiler de coches (4 espacios)
  • Venta de billetes
  • Área de descanso y exposiciones

La luz y César Manrique

César Manrique está presente en el edificio a través de su mural, en torno al cual se ha creado un espacio de descanso desde el que puede contemplarse la obra del artista canario en cómodos asientos colocados en un pequeño jardín.

La luz natural es también protagonista a través de la fachada del lado tierra, que ha sido concebida como un acristalamiento de varios paños. La intensidad de la luz isleña se ve matizada por un porche que se sitúa en esta fachada.

Además, se se han utilizado materiales autóctonos, como la piedra volcánica para los muros y la madera laminada para las marquesinas interiores; el acero cortén se ha usado como elemento embellecedor moderno, y vanguardista.