Ampliación del edificio terminal

El Ministerio de Fomento, a través de Aena, ha llevado a cabo la ampliación del edificio terminal del aeropuerto de Fuerteventura.

Las obras de mejora, a las que se han destinado más de 237 millones de euros, duplican la capacidad del aeropuerto y permiten atender a ocho millones de pasajeros al año.

La ampliación del edificio terminal, que pasa de 36.000 a 93.000 metros cuadrados, se ha realizado en tres fases coordinadas entre sí para no interferir en la actividad del aeropuerto.

En la primera fase se construyó una nueva zona de llegadas con 6 nuevos hipódromos de recogida de equipaje hasta alcanzar los 13 actuales. La segunda fase supuso una nueva zona de embarque con 12 nuevas puertas que elevan a 24 el total y 6 nuevas pasarelas telescópicas hasta un total de 13. En la tercera y última fase destaca la nueva zona de facturación con 31 nuevos mostradores hasta un total de 65, y la reforma del terminal existente y su entorno.

El nuevo edificio terminal se distribuye en tres plantas:

  • Planta sótano, con una superficie de 28.000 metros cuadrados.
  • Planta baja, de 38.000 metros cuadrados, donde se sitúa, por una parte, el vestíbulo de salidas, con 65 mostradores de facturación (31 más) y, por otra, el vestíbulo de llegadas y la sala de recogida de equipajes.
  • Primera planta, con 27.000 metros cuadrados, destinada a la sala de embarque (24 puertas), restaurantes y otros servicios.

Además de la ampliación del terminal, se están realizando otras actuaciones de mejora entre las que destacan la construcción de una nueva torre de control, la ampliación de la plataforma y la puesta en marcha del sistema automatizado de tratamiento de equipajes.

Estos proyectos han sido cofinanciados por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional de la Unión Europea (Feder).

El aeropuerto de Fuerteventura ha dedicado una especial atención al cuidado del medio ambiente. Por ello, ha restaurado las zonas afectadas por las obras mediante la plantación de especies autóctonas, utilizadas también como barrera natural para reducir el impacto acústico y visual de la actividad aeroportuaria. Además, el aeropuerto ha reducido los sobrevuelos en Puerto del Rosario, ha construido una planta desaladora de agua de mar y ha obtenido la certificación ISO 14001.