Desde los años 70, los políticos europeos se habían planteado la necesidad de tener un sistema de navegación vía satélite propio. Sin embargo, la falta de unidad entre los diferentes estados del Viejo Continente hacia imposible alcanzar una decisión con una carga financiera tan importante. Es a partir de 1994, cuando los sistemas europeos de navegación empiezan a tomar forma.